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lunes, 24 de octubre de 2016

RODOLFO DA COSTA. UN ARTISTA CON RAICES FRONTERIZAS. Por Julio Dornel.



                                    Escritor periodista Julio Dornel
En una nota especial para el Programa Nuestra Gente que se emitía por Canal 4 de esta ciudad en el año 1988, el periodista Carlos Castillos, entrevistó al artista “chuiseño” Rodolfo Da Costa, que ultimaba detalles para el lanzamiento de una nueva grabación discográfica. Con una temática muy definida, señaló que “estamos volviendo nuevamente a la canción, tras haberle dedicado varios años al teatro, una veta importante de mi inspiración artística. Todo había comenzado allá por el año 1975 cuando comenzamos a desarrollar un proyecto a largo plazo, con una temática muy actualizada. Cuando tuvimos que salir del país en el periodo de facto, nos instalamos en México donde trabajamos durante nueve años viviendo exclusivamente del teatro, lo que me dio una formación muy importante sobre las tablas. Por ese motivo pensamos que al retomar la canción nos vamos a encontrar con elementos familiares que se pueden aplicar en la música. Esos nueve años significaron un periodo importante en nuestra vida con una formación muy intensa, aunque lamentablemente en nuestro país no se pueda vivir del teatro. Sin embargo lo hemos hecho con gran vocación y profesionalismo, señalando además para que la gente los sepa que los valores artísticos  del Uruguay en todos los planos, son reconocidos y respetados en toda América Latina y parte de Europa”. Analizando las posibilidades de regresar a Chuy , señaló que “siempre estamos volviendo y tenemos el pueblo en la cabeza, con la diferencia de que en esos regresos me encuentro con una realidad que no es la que nosotros vivimos en la juventud. Los avatares de la vida lo han ido cambiando, creciendo de una forma anárquica, bajo el signo de lo que fueron las angustias económicas del hombre de la capital que se trasladaba a la frontera. De todas maneras y dejando de lado esos temas que si bien  son importantes, no podemos negar que tenemos las raíces allí donde nacimos y corrimos por sus calles. Es cierto que ya no está la cancha de la Corea, pero hay otras cosas, la juventud ha cambiado pero tenemos los amigos de la infancia. Se ha transformado en un pueblo muy particular con muchas tentaciones en el orden económico, con la tremenda lápida que lleva la humanidad que es la droga y el alcoholismo, pese a que hay una juventud que se desvela buscando espacios y nuevos caminos para transitar. Hay muchos jóvenes haciendo cosas en contraposición de otros que están al acecho para desviarlos. Esas cosas no existían en aquellos años, todos nos conocíamos y si veíamos pasar un perro sabíamos de quién era y si aparecía algún desconocido, era algún familiar que venía de la capital. Nos conocíamos todos, nos peleábamos sin dejarnos de querer, nos “matábamos” a patadas en el fútbol y luego nos encontrábamos en la matiné del cine como si nada hubiera pasado. Si olvidamos estas cosas nos vaciamos interiormente, perdemos la sangre, las viseras y pasamos a ser un ciudadano opaco, sin raíces ni puntos de referencia”.  
Rodolfo Da Costa, cantor, compositor y hombre de teatro, nacido el 19 de setiembre de 1947 en Chuy.

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