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domingo, 12 de octubre de 2014

Desacuerdo electoral Leopoldo Amondarain





Nuestro Partido Nacional y por inspiración específica del propio candidato Luis Lacalle, cambió el estilo de confrontación electoral con las demás fuerzas. Se alegó, y creo que con acierto, abandonar la oposición violenta o demasiado radical. La “ciudadanía desaprueba los enfrentamientos violentos”, se alega. Y eso también es cierto. El Partido sufrió durante muchos años consecuencias que fueron nefastas, por esa costumbre de que todo lo opuesto era malo y sólo nosotros teníamos razón. Y eso también se decía, e incluso dentro de la propia colectividad, supimos sufrir consecuencias. La división entre blancos independientes y herreristas duró mucho más de una década discutiendo ácidamente las diferentes posiciones. El día de la elección del ‘58 que se logró juntar y hacer un solo haz del partido, se ganó después de 93 años. Y la realidad fue que posteriormente, en situaciones similares cuando se juntaban, ganaban. Se pueden dar sobrados ejemplos de que, evidentemente, no queda muy constructivo que en las discusiones hasta el hartazgo, en cosas que no son trascendentes, simplemente, para ahondar discrepancias, la gente lo apoye. Y cuando nos juntamos siempre fue mejor, sin duda. O sea, si lo que se quiere es la original idea de Julio María sobre las familias ideológicas, juntando para futuros comicios municipales, no empujen lo que tradicionalmente tenemos, sobre todo los blancos, que es la división absoluta con el Partido Colorado. Pedro, Bordaberry al fin, nada tiene que ver con el Partido Blanco y aceptar un debate sería transformarlo en una batalla campal. En este momento hay que ganar las elecciones que parece un hecho, tiempo habrá después de triunfar, para discrepar ácidamente como ha sido costumbre de su Partido con nosotros. Hacer hoy un debate con Luis Lacalle sería una “pierna” al Frente y a Tabaré. En política, decía un filósofo de ese negocio don Eduardo Víctor Haedo, “se puede hacer de todo menos ser idiotas. Los idiotas pierden por idiotas”. Esa contienda propuesta por don Pedro “suena” como una pérdida de tiempo. Comparto absolutamente con Luis Lacalle el ignorar esa intencionalidad de Pedrito. Sí estaría de acuerdo si fuera un debate general, todos debatiendo con todos. O sea, exponiendo el “pellejo” en forma general. Los debates son indudablemente buenos, siempre que se mantengan identidades. En el mejor de los casos la ciudadanía se está expidiendo a favor de Luis Lacalle y del Partido Nacional y don Pedro “no corre”.



Leopoldo Amondarain
C.I. 950.556-0
Tel: 099 626 573


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