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lunes, 1 de diciembre de 2014

SANTIAGO BARCELLOS - VENDRÁ LA POESÍA Y TENDRÁ TUS OJOS



    Santiago Barcellos (Uruguay, 1977) acaba de presentar su primer poemario,Los huesos y el aire (Grupo Editor Conjunto / elMontevideano Laboratorio de Artes), que recoge 38 poemas escritos en los últimos 17 años.

Muchos de estos textos fueron elaborados, pensados y estrenados en espectáculos, grabaciones y publicaciones del colectivo multimedia Buceo Invisible, del que fuera co-fundador en 1997 junto a Marcos Barcellos, Diego Presa, Álvaro Bassi y Sebastián Vítola.

Tu primer poemario, Los huesos y el aire, incluye 38 textos escritos entre 1998 y el 2014, a los que considerás heroicos sobrevivientes tanto del paso del tiempo como de tu propia censura. ¿Por qué considerás que te costó tanto encarar la construcción y la producción del libro, que vendría a ser una especie de parto definitivo?

Lo de heroicos sobrevivientes tiene un vértice humorístico pero también algo de cierto: muchos de estos textos sufrieron múltiples lecturas a lo largo de estos años y se mantuvieron con más o menos dudas hasta acá.

La mayoría tuvieron su lugar en producciones de Buceo Invisible y de alguna forma ya habían visto la luz ante un público diverso y a veces también numeroso (un lujo que rara vez se da). Pero armar un libro es otra cosa, es pararse de forma distinta frente a la obra, hay que preparar y soltar los poemas para que se defiendan solos, lo que implica tomarse un trabajo que yo venía postergando.

El que demorara en salir el libro fue por momentos como un lastre, algo que pesaba y entorpecía el seguir produciendo, así que terminarlo y publicarlo era una cuestión vital. En definitiva, estoy contento y conforme con el libro, y el resto es anécdota.

En una lectura con charla anexa que filmaste en el Taller Literario de Liverpool F.C. (y que fue difundida en parte por el blog de elMontevideano Laboratorio de Artes) especificás que las tres secciones del poemario se van entroncando de acuerdo a cierto orden cronológico. ¿Cómo caracterizarías a cada una de esas etapas?

En el libro no hay tantas diferencia entre los poemas más viejos y los más recientes (como yo supuse al principio) o no es tan evidente, y eso que entre algunos de ellos hay más de diez años de distancia y si bien en el orden de los poemas, en el título y en otros pequeños detalles intenté que existiera cierta unidad o circularidad, son en sí 38 poemas independientes que construyen  por sí mismos conexiones subterráneas con el resto.

No sabría cómo caracterizarlas, y los separé en capítulos porque creo que hay algo que los distingue o sobre todo algo que los une: creo que hay ciertos temas, colores y atmósferas que se repiten en varios poemas y en la mayoría de los casos coinciden en su cronología. También veo diferencias en la forma de escribir, el tamaño de los versos, el uso de las imágenes etc. Y creo que esto se da más entre el primer capítulo (Todo lo velado) y el último (Las pausas del pulso de los días). El segundo capítulo (Luz un espejo y su sombra) está obviamente en el medio y es como de transición, es como si los otros dos capítulos se le infiltraran por un lado y el otro, si intentamos hilar fino, pero en realidad creo que se parecen mucho y como te dije antes no hay tanta diferencia: tuve que amputar, corregir y modificar textos escritos hace años y eso lo hice con el lente y el tamiz de hoy, lo que creo que les aporta homogeneidad y al mismo tiempo los renueva un poco.

¿Cómo viviste la gestación de muchos de tus textos en el marco de las exigencias de un colectivo multimedia tan riguroso?

Volcar lo producido en Buceo Invisible fue la forma que elegimos desde siempre para mostrar lo que hacíamos, y el hecho de que los textos fueran usados o pensados en función del grupo no es casual, ya que la poesía siempre fue una pata fundacional e imprescindible del grupo.

Casi desde que empecé a escribir por lo menos seriamente y casi toda mi vida adulta fue transitada paralelamente a la existencia de Buce

Ya en el cuarto poema del poema del libro, que se titula Beethoven, queda clara una necesidad rotundamente romántica de superar cualquier clase de devastación personal con la desesperada parición de una música perfecta que llega desde el cielo. ¿Cuáles fueron las influencias que te marcaron más en esta imprescindible construcción de una luminosidad salvífica para derrotar los duelos?

El poema que mencionás está inspirado en una anécdota que me contó Jorge (músico integrante de B.I.) a propósito de algo que vivió un famoso violinista que tocaba con Beethoven. Jorge lo citó como un ejemplo de ciertas actitudes que lo conmovían y lo hacían pensar en una posible redención ante tanta mezquindad humana y pequeñez de estrellas de cielo raso. Creo que un trata de levantar la mirada para transformar lo que tiene en otra cosa, y que el trasfondo biográfico que existe detrás de la derrota de un duelo importa poco.

En cuanto a las influencias que más me marcaron te diría que son muchas y muy variadas, tanto a nivel literario como musical, cinematográfico y plástico. Pero para no eludir la respuesta y al mismo tiempo no hacer enumeraciones demasiado largas, voy a nombrar lo que sería la línea de cuatro o el enganche y las tres puntas fundamentales para mi poesía: García Lorca, Pavese, Dylan Thomas y César Vallejo.

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