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domingo, 12 de julio de 2015

Día crucial para Grecia y el euro


Cinco años de crisis griega y enfrentamientos dejan secuelas en la integración

Después de cinco años de crisis, conflictos y fechas límites, y de que la situación adversa de Grecia tuviera una escalada en los últimos días, la situación que tiene en expectativa a todo el mundo llega a su desenlace hoy, en la cumbre que realizan los jefes de Estado y de gobierno de los 28 países miembros de la Unión Europea (UE) en Bruselas, después que el primer ministro Alexis Tsipras presentó una nueva propuesta en la que se rinde ante las demandas para que aplique un duro programa de austeridad.


Líderes de los 28 países que integran la UE deciden hoy si aceptan la propuesta. Foto: AFP

ATENASTHE NEW YORK TIMES Y EL PAÍS DE MADRID12 jul 2015
 
Más allá de lo que resuelvan hoy los jefes de Estado europeos —todo parece indicar que aprobarán el plan griego y extenderán el rescate y la asistencia, así como abordarán un alivio a la deuda que es casi imposible de pagar— y de que se evite el quiebre de la eurozona, el euro —la moneda común de 19 países— cruzó una línea que podría afectarla por siempre.
En un fin de semana signado por intensas reuniones del eurogrupo y de diversidad de contactos en los ámbitos político y económico, con la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional —los tres acreedores— y Tsipras como protagonistas, la situación fue cambiando desde una sombría perspectiva a un clima de optimismo para intentar dar una salida a Grecia, un país al que igual le aguardan tiempos adversos antes de que pueda superar la crisis que tiene profundas repercusiones sociales.
La perspectiva de un acuerdo creció el viernes y ayer, a medida que los líderes políticos europeos comenzaron a coincidir con la convicción de Tsipras, de que solo las medidas de austeridad resultan insuficientes y deben ser acompañadas de un compromiso para reducir la carga de la enorme deuda griega de 320.000 millones de euros (US$ 355.000 millones).
Grecia recibió vital apoyo político y assistencia técnica de Francia, una acción que marca un contraste con el enfoque que tomó Alemania, otra potencia líder de la UE, que se ha mantenido firme en contra de hacer concesiones, y en el caso del ministro de Finanzas, Wolfgang Schauble, de dudar abiertamente si Grecia realmente pertenece a la eurozona. Francia abordó decididamente la tarea de lograr un acuerdo.
La canciller de Alemania, Angela Merkel, ha mostrado poca inclinación para asumir un compromiso sobre la base de las demandas de que Grecia dé pasos para mostrar que asume los problemas fiscales con responsabilidad. Quiere pruebas claras antes de considerar un nuevo plan de rescate.
El viernes, en una visita a Sarajevo (Bosnia Herzegovina), Merkel reiteró su oposición a reducir la deuda griega, pero fue menos estricta en cuanto a la posibilidad de abatir las tasas de interés o extender el periodo de pagos como maneras de ayudar a Grecia a administrar su endeudamiento.
La situación de Grecia pone a Merkel en la posición más difícil de su carrera política. Se ha visto obligada a equilibrar la indignación de los ciudadanos alemanes, que no ven motivo para dar miles de millones de euros a Grecia como rescate ni a reducir el monto de la deuda, aunque ello pueda entrañar una eventual salida de los griegos de la eurozona, lo que sería un golpe para la moneda única, más allá de que Grecia representa solo dos por ciento de la economía de la eurozona.

Similitud.

El nuevo planteo griego y la oferta europea que Grecia rechazó antes de convocar al referéndum, se parecen como dos gotas de agua. Grecia acepta las condiciones europeas —es verdad que la UE diseñó su último plan teniendo en cuenta las demandas griegas— con algunos añadidos en distintas direcciones.
—IVA. Acepta la demanda europea de fijar un tipo ordinario del 23% (incluidos los restaurantes), otro reducido del 13% para comida, energía, hoteles y agua y uno superreducido del 6% para productos farmacéuticos, libros y teatro. Sobre la disputa de las islas griegas, que Bruselas quería alinear con los tipos generales y Grecia, mantener bajo tipos reducidos para reflejar las mayores dificultades de acceso a productos que tienen estos territorios, Tsipras ofrece una solución intermedia: se elimina el tipo reducido para las "de mayores ingresos y destinos turísticos más populares" y se mantiene "para las más remotas". Las islas tienen ahora un tipo del 5% para hoteles y del 9% para restaurantes (en el resto del país esos dos capítulos están gravados con el 6,5% y el 13% respectivamente). Entrarán en vigor en octubre.
—Otros impuestos. Si las medidas fiscales aplicadas no bastan, Grecia "considerará medidas compensatorias". Esos ingresos adicionales vendrán de elevar los impuestos para las rentas de los alquileres (del 11% al 15% para ingresos inferiores a 12.000 euros y del 33% al 35% para montos superiores). También subirá el impuesto de sociedades. Lo llevará del 26% al 28%. Si no basta para recaudar más, acepta situarlo en el 29%.
—Pensiones. Este capítulo, uno de los más extensos y el más delicado de toda la negociación, queda en términos prácticamente idénticos a los de la última oferta comunitaria. Grecia "reconoce que el sistema de pensiones es insostenible y necesita reformas fundamentales". Y por ello elevará la edad de jubilación a los 67 años (quienes tengan 40 años cotizados podrán jubilarse a los 62), un proceso que culminará en 2022. Además, se congelan las prestaciones contributivas hasta 2021 y se elevan las contribuciones que hacen los pensionistas al sistema de salud del 4% al 6%.
El Gobierno legislará "inmediatamente" para eliminar progresivamente la subveción a las jubilaciones más bajas, pero empezará a hacerlo en marzo de 2016, solo para el 20% con mejor prestación dentro de este colectivo desfavorecido.
—Gasto militar. Es el mayor desafío del documento. La UE pedía a Tsipras recortar su elevado gasto en defensa (2,4% del PIB, el más abultado del club comunitario). Las instituciones le pedían un recorte de 400 millones. En su carta del 30 de junio, Grecia ofreció esa cantidad, pero en 2017 (para el año próximo cifraba el ajuste en 200 millones). La cesión ahora es aun menor: 100 millones en 2016 y 200 el año siguiente, sin especificar qué ocurrirá en 2017.
—Sector público. Los niveles de gasto deberán ajustarse a los objetivos fiscales comprometidos y asegurar "una senda descendente en la masa salarial sobre el PIB hasta 2019". Es decir, el peso del gasto en salarios de funcionarios sobre el PIB debe moderarse en los próximos tres años, algo que puede obligar a ajustes, especialmente si la economía no crece suficiente. Más allá de ese compromiso, Tsipras introduce una novedad: la movilidad laboral de los empleados públicos, que se aplicará en el último trimestre del año.
—Corrupción. Atajar el fraude y la corrupción es uno de los elementos más presentes en todos los capítulos. Reforzará el control en las entidades públicas y dará a los ministerios competencias adicionales para lograrlo.
Para luchar contra la evasión fiscal, se propone un programa de denuncias para defraudadores, la compilación de datos sobre propiedad de activos y compras que realizan los ciudadanos griegos y el establecimiento de un registro de riqueza (propiedades y otros activos) a efectos de control. También se creará una base de datos para evitar la ingeniería fiscal entre empresas de un mismo grupo, una práctica que drena las arcas públicas en toda Europa.
—Privatizaciones. El Ejecutivo de Tsipras acepta todo lo propuesto por Bruselas (especialmente los aeropuertos regionales y los puertos). Con una excepción: frente al compromiso de privatizar del todo la compañía eléctrica, el Gobierno propone "un esquema alternativo en octubre de 2015" que desgaje la red eléctrica de la producción y la distribución de energía para mantenerla bajo el paraguas público.

"Concesiones a cambio de seguir con la moneda"

El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, afirmó que el Gobierno hizo muchas concesiones en la propuesta enviada a los acreedores respecto a su programa inicial, a cambio de mantener al país en el euro y conseguir financiación, un paquete de inversiones y la reestructuración de la deuda.


"No quiero ocultar la verdad. El acuerdo que se debe está lejos de nuestro programa", dijo Tsipras ante el Parlamento.


"Debemos admitir por otra parte, que lo que nos piden es difícil. Mejor que el ultimátum, pero difícil", remarcó y añadió que ahora el país tiene "por primera vez la posibilidad de hacer desaparecer la discusión sobre la salida de Grecia del euro)".


Destacó que el plan heleno contempla una duración de tres años, lo que "da tiempo para restablecer la economía". Fuente: EFE

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