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viernes, 11 de julio de 2014

EDUARDO SANGUINETTI, PENSAMIENTO CRÍTICO Y CREACIÓN SIN LÍMITE

  Eduardo Sanguinetti es un creador argentino:filósofo,poeta,ensayista,periodista,activista político muy preocupado por los temas sociales y de la ecología.
Fue la primer persona que propuso que el presidente José Mujica fuera nominado al Premio Nobel de la Paz, de lo que se arrepiente y lo dice cada vez que en la que tiene oportunidad.
Eduardo Sanguinetti será desde hoy un colaborador asiduo del blog con aportes desde las muchas vertientes que componen su actividad intelectual.
Compartimos una entrevista publicada hace un tiempo en Europa.
Luego vendrán sus columnas con fuertes y polémicas opiniones sobre la realidad de nuestro mundo hoy.
Bienvenido pues al blog Eduardo, y gracias.
Juanjo Pereyra.

Entrevista publicada en Nexo nº 9 (pag. 65-76), año 2012: Revista Intercultural de Arte y Humanidades.Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias.
Por Darío Hernández
Fotografías Kaneshi

«Eduardo Sanguinetti es legítimamente el heredero vivo de este sujeto de estilo: el dandy ..., hombre veraz, incómodo, no negociable y sobre todo comprometido hasta el límite en su pensar y hacer con el acontecer de este tiempo» (Adolfo Bioy Casares).
Eduardo Sanguinetti, filósofo, poeta y artista argentino. Desde los años setenta del pasado siglo hasta la actualidad, además de haber publicado diversas obras ensayísticas y literarias, traducidas a varios idiomas, ha sido uno de los referentes en Argentina del pensamiento y de las artes audiovisuales y escénicas. Hoy en día, también es uno de los activistas políticos y culturales más conocidos en el mundo hispánico.
Te graduaste en filosofía por la Universidad de Cambridge. Desde ese entonces, ¿qué parte de la filosofía, tendencia o autores te han ayudado más en lo que se refiere a la interpretación de la realidad que te ha tocado vivir en cada época?
A la manera rilkeana, intentaré meditar sobre mis huellas y construir una arqueología de la significación de mi paso en el acontecer de la cultura de este tiempo. Unas huellas que, por su insistencia, transmutan el recuerdo individual en social. Saber es acordarse, hacer no lo es menos. Siempre tuve el deseo de hacer la revolución, un obstáculo gravoso, como una pesadilla en la mente de un ser vivo que goza, sufre y rescata un único territorio: la infancia, cual prólogo de un relato pormenorizado que presenta como ilusorios el tiempo y sus etapas, según la perspectiva de quien la evoque. En mi presente, impertinente, por cierto, siento como única realidad aquella a la que en mi ensayo Alter Ego denomino «edad de oro»: la infancia, haya sido esta feliz o atroz, cuestión de detalles… Y con la infancia, los instantes que me restituyen sus fragmentos, sus paisajes, sus fantasmas. Evoco a los escritores y poetas alemanes Novalis, Hesse, Rilke, Kierkegaard, Heidegger, Goethe, Heine, Benjamin, Doeblin, Kafka, Freud, Marcuse y el entrañable Friedrich Nietzsche; a los rusos Dostoievsky, Tolstoi y Mayacovsky; a los franceses Baudelaire, Rousseau, Proust, Rabelais, imbaud, Celine, Sartre, Camus, Vian, Foucault, Deleuze, Baudrillard y Morin; a los italianos Pappini, Marinetti, Dante, Pavese y Perniola; a los autores de lengua inglesa Joyce, Becket, Wilde, Shakespeare, James, Kerouak, Ginsberg, Zimmerman, Bukowski, Henry Miller, Lawrence, Faulkner, Fitzgerald, Dos Passos, Dylan Thomas, Hemingway, Melville, Poe y Dickens; a los españoles Cervantes, Miguel Hernández, Trías, Machado, Escohotado, García Lorca y Alberti; y a los latinoamericanos Borges, Bioy Casares, Girondo, Macedonio Fernández, Arlt, Cortázar, Viñas, Onetti, Quiroga, García Márquez, Vargas Llosa, Rulfo, Octavio Paz, Mistral, Martí y tantos otros que no acuden a la memoria y pareciera se niegan a ser nombrados en esta entrevista. No puedo dejar de mencionar el sonido de los repertorios musicales que se infiltraban en mi realidad, convertidos en felices rutinas que conformaban un modo de vida: la música en todas sus tendencias, desde Bach, Mozart, Vivaldi, Haendel, Beethoven, Brahms, Mahler, Shoenberg, Stockhausen, asando por Gershwin, Armstrong, Miles Davis, los anónimos blues que dieron lugar al movimiento del rock and roll , el pop inaugurado por los Beatles, y hasta la desarrollada en la segunda mitad de los años setenta. Esta última se moviliza aún en un reciclado degradado, dentro de la perspectiva subjetivista que siempre ha caracterizado a los movimientos juveniles desde el siglo pasado. La referencia al fenómeno que la ha precedido inmediatamente, el rock and roll , introduce un aspecto escatológico –la hipertelia– que plantea la posibilidad de nuevas formas de vida que sin duda han penetrado en mi ser y hacer. Junto a ello, el cine y sus inspirados directores que no puedo dejar de mencionar: Fellini, Bertolucci, Pasolini, Argento, Antonioni, Cavani, Wertmüller, Fassbinder, Herzog, Wenders, Mijalkov, Tarkovsky, Wajda, Favio, Peckinpah, Welles, Losey, Lester, Altman, Polanski, Buñuel, Saura, la nouvelle vague con sus exponentes Godard, Truffaut y Resnais, y tantos otros que hoy pareciera nunca han estado. He devenido en una actitud y aptitud neoestoica tras atesorar datos de mi transitar por esta existencia, donde la categoría de lo real está vinculada con el entramado discursivo de las formas de representación de mi historia, una historia de este tiempo, que me determina a obrar aisladamente, otorgándole sentido al lenguaje filosófico, literario, musical, performativo y fílmico, en una ficción que se constituye en espacio de trascendencia, proyectándose a un futuro incierto, inaprensible en el acto de poder narrarlo. Réplica indignada a la desintegración de la identidad cultural de este tiempo donde una civilización de la cosa (el ser bajo el signo del paisaje se hizo cosa), carente de vida propia, llegó a ser, poco a poco, atmósfera.
¿Y como apoyo teórico a tu creación artística?
En aquel tiempo, no me cansaba de repetir, frente a los estímulos de otra sociedad posible, con un entusiasmo que no podía ser disimulado, que desmentía ruidosamente «desde abajo» a los teóricos y críticos de la industria cultural y de la sociedad capitalista que «desde arriba» preveían una nivelación cada vez más deprimente del estándar cualitativo hacia planos cada vez más bajos, al alcance de los hombres del futuro, gradualmente más condicionados e imbéciles. Sólo cuando me harté de discurrir, descansé un tiempo en una conclusión. No hubo apoyo teórico; me puse en acción con la espontaneidad de la emergencia, arribando a lo que hoy se denomina minimalismo, al que he definido, en unas jornadas de crítica celebradas allá por los años noventa, como «lo máximo en lo mínimo». Así fui, a instancias del nomadismo, multiplicando mi intervención en las denominadas nuevas tendencias; e insisto en re sostenido: sin apoyo teórico alguno.

Frecuentemente, la filosofía, asociada al pensamiento racional, y el arte, vinculado a la creatividad y las emociones, se han solido situar en polos opuestos. Por tu parte, ¿cómo entiendes la relación entre producción filosófica y creación artística?
Mi sistema de creencias y descreencias absoluto es de una importancia fundamental para comenzar a responder la pregunta. Mi accionar, dentro de la cultura degradada del capitalismo burgués, opera en un límite despiadado y, por cierto, implacable, intentando torcer la proa de las tendencias reinantes, conformadas por un reciclado atroz de maneras y manías, con sus juicios y parcialidades, repugnancias y fantasmas, a los que antepongo desde hace décadas mis presentaciones performativas de escritura, sonido, imagen y concepto, ante la emergencia de una comunidad disoluta que ha perdido su alma. Deseo y creo humildemente haber logrado sumergirme en instinto y sentidos, con la razón como sombra de mis acciones, en el pensamiento, inaugurando un modo de vida donde a través de la experiencia, en los límites, aparece la propia identidad y una forma expresiva total: en mi obra, la escritura se hace filme, la instalación pierde su reposo, la música se convierte en acontecimiento performativo, el body painting deviene en manifiesto indignado y se obtiene la coexistencia de las posibilidades que llevan adelante ideas e ideales del pasado reciente y se perpetúan a lo largo de un camino de doble dirección que liga la emergencia del minimal art a la recuperación de Duchamp. Es evidente que la dualidad que presenta un pasado obsoleto puede organizar una lista interminable de parejas conceptuales, organizadas por el sistema, en detrimento de la posibilidad de ser sin divorciar las emociones y la razón, unidas y sin encontrarse en las antípodas, afirmando nuestro deseo en un acto de coraje, deconstruyendo el karma, dando lugar a lo inesperado, que siempre aguarda.
Como artista, has cultivado la literatura, la pintura, la música, los géneros performativos... ¿Cuál dirías que es, sin embargo, la esencia que une tu obra creativa en su conjunto?
Una fusión del arte y la vida, o una transfusión de arte y vida, pero no sin antes determinar quién es el anfitrión y quién el huésped. Con todo, el conocimiento implica responsabilidad y hoy nuestro conocimiento de la realidad es inmenso y también nuestra responsabilidad sobre ella. Esto significa que el arte y la filosofía no deben ser tanto el testimonio de los tiempos como el modo en que las personas sienten y piensan, pues la academia siempre es una, tanto si dice hablar en nombre del pasado, como del presente o del futuro; frente a ella, el arte y la filosofía servirán a las personas, no a los tiempos ni a los espacios ni a los lenguajes. El arte y el pensamiento hoy no necesitan ocultar sus torpezas y sus miserias tras un esplendor espectacular.Una obra sutil y compleja crea un espectador sutil y complejo y viceversa. Por ello no puede confundirse lo popular con lo público. Mi obra es pública y punto.

¿Cómo viviste los años de la dictadura militar en Argentina? Tras la restauración de la democracia y la libertad de expresión en tu país, ¿has sufrido algún tipo de censura?
Debo comenzar haciendo un rápido relato de los años anteriores a la atroz dictadura militar capitalista que sufrió una parte del pueblo argentino a partir de marzo de 1976. El último gobierno peronista (1973-1976) significó la constante presencia del caos político y de la violencia social que, como nunca antes en la historia de Argentina, desarticuló todas las formas discursivas generadas desde el campo cultural. La muerte de Perón, en julio de 1974, puso en evidencia hasta dónde esa crisis había afectado a la sociedad en su conjunto: desaparecida la única figura que todavía parecía regular las coordenadas de cruce y referencia de los últimos treinta años en la política argentina, la sinrazón de la violencia desbordó definitivamente todo el ámbito institucional y se desbarrancó en un proceso que culminaría con el golpe de estado de marzo de 1976 y que se prolongaría en una dictadura militar sin precedentes por los siguientes ocho años. Mi obra y pensamiento no tenían espacio en ese periodo y comenzó mi poético y patético exilio interior, que se prolonga hasta hoy. Soy un desaparecido en democracia. Nadie lo ignora en esta sociedad pudibunda y burguesa, consumista y con todas las costumbres adquiridas por el capitalismo en su cénit, con un simulado gobierno progresista, con hábitos de consumo extremo; comunidad prostituida en el camino de la fama y el éxito a cualquier costo. Demasiadas son las dificultades a las que he debido enfrentarme, tanto hoy como en la época de la dictadura militar, cuando he intentado comunicar inquietudes, excitaciones, denuncias desde un medio abierto a otro cerrado, desde un ambiente totalmente en movimiento a otro enteramente parado. Se sabe, basta que muestre un mínimo de entusiasmo o participación, frente a un país que simuladamente lo está poniendo todo en discusión, para que caigan sobre mi persona, un intelectual del tercer milenio, destructor de absolutos y evidencias, el accionar asesino de sicarios del poder atentando contra mi vida, las constantes amenazas y la censura total y absoluta impuesta por el régimen imperante que gobierna en un Estado inexistente, compuesto por bestias con las maneras y modos que hacen a los clásicos fanáticos que todo lo malogran, cuyo patrimonio es la envidia, la iracundia, la pereza, el instinto criminal…; todo ello sumado a una periferia que se toma por centro, conformada por las burguesías cómplices de dictaduras y democracias procedimentales. Repensar Argentina deviene en establecer un diálogo con la falsa modestia. Sin problemas espectaculares, sin causas apasionantes, los diversos sectores de la denominada cultura nacional están definitivamente arreglados, sumergidos en una fase de indefinido y satisfecho estancamiento. 

Tu indiscutible compromiso social lo has puesto en práctica de diferentes maneras, entre ellas, la elaboración a finales de 2011 del manifiesto «Indignados contra el neoliberalismo», difundido internacionalmente. ¿Qué les falta, en tu opinión, a estos nuevos movimientos populares caracterizados por la lucha contra la corrupción del capitalismo para generar verdaderos y trascendentes cambios en el sistema político-económico imperante?
Dar de una vez por todas un giro de ciento ochenta grados al estado de las cosas en la aldea global, donde se debate un futuro demasiado próximo, donde todo lo que deba hacerse será hecho, sin lugar para la comprobación cierta de nada. Cuando se calumnia a los puros, cuando la ética no encuentra su sitio, cuando se manipula a los hombres probos como si fueran residuos y en los tribunales se acepta la mentira, cuando una comunidad entera comienza a tener la certeza de que los dueños del poder no escuchan razones ni argumentos y de que no existe apelación posible, cuando se cae en la cuenta de que existe una desinformación cierta al servicio de intereses particulares, sin importar el nombre que elija el sistema para enmascarar su avidez, su egoísmo, cuando la miseria es la norma, cuando se cae en la cuenta de que ellos están dispuestos a destruirnos, cuando finalmente la humanidad cae en la cuenta de todo esto, pienso que ha llegado la hora. Ha llegado la hora de la justicia y no hay nada más humano y más pleno de sentido que la justicia ejecutada por los que resisten al poder de los estúpidos, a la justicia criminal, a la avidez burguesa, a la hipocresía de los organismos internacionales, a la genuflexión de los intelectuales, a la manipulación de las corporaciones económico-mediáticas... Esa visión recorre el mundo; el sueño de un mundo para todos aparece en los sueños, se desliza y corre entre la gente como un rumor y una leyenda, levemente…
Mientras que el poder propone modelos simuladamente suaves, la realidad dispone y se entrevé rotunda, agria y dura como una trompada. ¿Cómo nombrar a un sistema que denuncia como reaccionaria a cualquier crítica? ¿Acaso como una especie nueva de despotismo que se pretende definitivamente dialéctico por lo que resulta antidialéctico? ¿Acaso como un pluralismo fundamentalista que se previene contra todo cambio pero proclamándose la era del cambio, contra toda discusión y toda relativización pero proclamándose la era de lo relativo? Una situación de bajas defensas perfecta para el advenimiento de todo tipo de nostalgias de disciplina o de la obsesión de la diferencia: la puerta abierta a fundamentalismos, racismos, academicismos y mesianismos camuflados de progreso. La autoría se transforma en autoridad, en estatus, la profanación se vuelve sagrada, el culto y la transgresión de los límites se transforman en una forma de centralidad excéntrica y la realidad se transforma en sujeto del destino, mientras que el autor es apenas su objeto. El desafío para los Indignados sería vivir sin la ficción de los valores fijados por el régimen capitalista y el Imperio y acatados por las colonias. No más allá, sino más acá del bien y del mal, del entusiasmo y la decepción, de creencias y del nihilismo. Aquí donde todo es cercano, apasionante, doloroso y vivo. Un mundo donde quepamos todos, devenido en comunidades autorreplicantes y autodeterminadas, sería una meta a conseguir, a pesar de la presión de las monolíticas corporaciones empresariales y del Gran Hermano. Y que caigan las máscaras, pues sólo tenemos una vida por vivir y debemos honrarla. Saliendo a la calle, encontrarás por fin a otros que se expresan como tú te expresas, por fin encontrarás la expresión. Luego quédate codo a codo en la calle con los miles que saben que lo esencial no ha sido dicho, que lo esencial no ha sido hecho. Queda por crear un mundo a tu medida, el cambio de ciento ochenta grados, aquí ya en ti y por siempre.

¿Cuál crees que es realmente el papel que están jugando en la actualidad los medios de comunicación hegemónicos, esto es, los que están en manos del poder? ¿Crees que existen hoy en día suficientes y relevantes canales alternativos de información como para que la sociedad acceda a la verdad que muchas veces se le oculta?
Toda ilusión de autonomía se ve conmocionada y coartada para nosotros, ciudadanos del mundo con deseos de estar informados, en cuanto nos enfrentamos con la imagen del mundo mediático-virtual impuesta por el poder de los medios, que dibujan la realidad a su antojo, en concordancia con los poderes políticos y privados. Todo se torna incierto ante una comunidad mundial anestesiada, cual manada que camina a su exterminio… Los rumores mediáticos, tras haber sido repetidos un par de veces, toman carácter de evidencia y el peso indiscutible de verdades históricas seculares. Asimismo, se construyen reputaciones de periodistaspolicías que garantizan una cobertura desinformante al servicio de intereses particulares. Por supuesto que ya no existen canales informativos como para que la comunidad mundial acceda a la verdad de lo acontecido; las puertas se han cerrado y los límites se han roto. En la vertiente del gran juego mediático, el pacto de credibilidad se rompe. El receptor idóneo es dominado por la lógica de la sospecha frente a juegos de luces y sombras que pretenden y, sin duda, logran manipularlo y extraviarlo en la ubicuidad de la ausencia de la verdad en la información mediática, muy difusa en sus propios fines. Los medios denominados de comunicación y su intrusión en el campo de las libertades individuales deslizan al sujeto por la pendiente del sinsentido hacia la disfunción narcotizante del exceso de información basura, lanzada desde donde parece que pasa de todo y no pasa nada.
Más allá de la crisis económica actual, ¿no crees que el ser humano ha vivido siempre en permanente crisis moral, puesta de manifiesto en el enfrentamiento entre unos individuos y otros, entre unas clases sociales y otras, en las mismas guerras entre naciones? 



Vida significa aquello que expresa una mutación, un devenir que puede separarse de sí mismo, convertirse en una eliminación y atraer lo extraño, transformándolo en sí mismo. El hombre desde siempre ha desarrollado la diferencia en la relación, y la relación en la diferencia, convirtiéndolas en una obsesión de la diferencia. Esta práctica nunca ha sido fructífera, especialmente si el anfitrión se niega a dejarse llevar por el virus de la diferencia. Por ello han temblado, a lo largo de los siglos, civilizaciones que han tenido su apogeo y su caída y los mitos y las entrañas de nuestra temporalidad cultural, fragmentada desde el origen. La vida siempre fue y será una hipótesis de supervivencia, una prueba experimental de supervivencia enmarcada en algo que denominamos realidad, que no será resuelta en el juego del conocimiento ni del pensamiento, elevados a símbolos, a fetiches, y donde nosotros, sujetos del destino, en nuestras prácticas de relación, no nos encontramos fuera sino dentro de los términos de la ecuación.


No podemos obviar, además, la peligrosa relación existente entre el progreso tecnológico y el crecimiento poblacional, por un lado, y la devastación del medio ambiente y de los recursos naturales, por otro. En este sentido, tu compromiso social se ha extendido también al ámbito ecológico. Un ejemplo de ello es tu conocida militancia en contra de la instalación de dos fábricas de celulosa entre las ciudades de Fray Bentos (Uruguay) y de Gualeguaychú (Argentina), por la que has sido perseguido, sobre todo tras intentar filmar un documental acerca del asunto. Desde tu punto de vista, ¿cuáles son las vías más adecuadas para lograr el denominado desarrollo sostenible del planeta?
El problema ecológico nos obliga a encarar la reestructuración de la vida y de la sociedad humana. A mi parecer, la historia humana, a través del ruido y de la ira, a través del ensayo y el error, es una historia pre-social. «El hombre es algo que debe ser superado», decía Nietzsche… Pues bien, el capitalismo, el neoliberalismo, o como quiera llamarse, con sus políticas de consumo y sus intereses en activos incorpóreos, nos lleva, por el contario, a la certeza de un final anticipado de la vida en este planeta, donde aún existe sitio para todos. En el marco del capitalismo, no podemos conectar vasos comunicantes para entablar ningún diálogo, pues los modelos de producción y de consumo, insisto, se encuentran en las antípodas de un medio ambiente puro. Entonces no se trata de purificar la sociedad actual, sino de sustituirla. Actué en la selva amazónica en 1987, con los riesgos que no se ignoran, sobre todo al hacerlo de manera individual, pues las ONGs dedicadas al cuidado del medio ambiente están conformadas por mercenarios rentados que llevan a cabo una simulación de un simulacro; no daré nombres, pero no ignorarán a quiénes me refiero… La situación de la selva amazónica es un tema que debe ser tratado. Sin embargo, la complicidad entre las autoridades de Brasil y las multinacionales, que están haciendo desparecer ese pulmón verde del planeta, es alarmante y atroz. En junio de 1992, se llevó a cabo la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro. En este año 2012, se repitió la Cumbre allí mismo, con representantes de ciento setenta y nueve países, y los resultados no existieron, simplemente todo fue una estafa, una farsa… La ecología, practicada como acto de vida del ser integrado en la naturaleza, por amor y vocación, debería ser la norma. En tal sentido, no dudo en decirte que hablar de ecología a secas, sin la variable social, es el lenguaje de quienes viven de su renta. De tal modo, es falaz hablar de desarrollo sustentable en tanto la brecha entre ricos y pobres se ha ensanchado setenta y siete veces en relación a los años setenta. Más que hablar de ecología debemos hablar de política. Y lo hago desde la denuncia, con el convencimiento de que en el modo de producción y de distribución capitalistas, en el marco de sus propias contradicciones, no hay desarrollo sustentable ni esperanza de supervivencia para nadie. Y me pregunto: ¿es factible, por ejemplo, salvar las ballenas colocando solamente una calcomanía en la luna trasera del automóvil o aportando una cuota a una institución ambientalista?

Librepensador, cosmopolita… ¿Te sientes a menudo fuera de sitio, en un tiempo y un lugar que no es el tuyo?
Estar sano es ser feliz, señalé hace unos años ante representantes de la OMS en un congreso en la ciudad de Sidney. Pero la salud –y no me voy de la respuesta que intento darte– no se mide por la ausencia de las enfermedades, sino por el placer y el uso de los placeres, que son una panacea. Por supuesto, en un extremo se encuentra la Iglesia Católica, avara de los placeres, reprimiendo el placer como instrumento de control ideológico, y en otro la prostitución, que hoy es una tendencia marcada en el sistema capitalista como jamás se ha experimentado; si a ello sumamos el flagelo de la droga y el negocio de las armas… Sí, me siento fuera de sitio, al borde del camino de la pirámide de la fama y el éxito donde reptan los eunucos sin cabezas y las prostitutas anestesiadas al servicio del poder. De todos modos, no es difícil amar la vida cuando cuidamos de nosotros mismos, como práctica de nuestra libertad, principio y fin de toda ética… No hablo de moral, que es prostituta, muta con épocas y costumbres. Y no es difícil amar la vida cuando se está en el extranjero, donde nadie te conoce y tienes la vida en tus propias manos, pero estar hoy aún silenciado y perseguido en mi tierra me molesta y me harta. No adherirse al régimen trae aparejadas consecuencias funestas para uno, para los hijos de uno y para la mujer que es la pareja de uno y tiene la valentía de estar codo a codo en este camino, on the road , practicando el nomadismo, que es mi modo de vida desde hace décadas.
Debemos llegar a ser el homo per se . Este mundo impone y obliga a elaborar nuevos modos de comportamiento; creo que es una instancia que los Indignados deben asimilar, si de veras ansían un cambio. Vivir con pasión es algo que el poder de los impotentes y cobardes no admitirá jamás. La pasión en tiempo de poesía.
¿En qué estás trabajando hoy en día? ¿Qué proyectos tienes actualmente?
Estoy intentando derrumbar las últimas fronteras que me separan del mundo de mis ficciones. Incluido en mi obra, soy mi personaje y mi personaje es mi definitiva realidad. Proyectos jamás he tenido, siempre he actuado, como suelo manifestar, con la espontaneidad de la emergencia. Esta es mi vida, quien no la puede sentir así, no me conocerá ni me sentirá. Y me pregunto y te pregunto: ¿qué sentido tiene poner por escrito estos signos de vida –«estético provisorio» (Carlos Espartaco dixit )– de mi ser y estar? Soy una crónica de este tiempo, aguardando el instante en que el proyector deje de funcionar y estas palabras escritas al acaso, acompañadas por mi imagen en fotografía digital, conformen mi última instalación, como parte de las obras de las denominadas generaciones perdidas y traicionadas. Asimismo, me agradaría manifestar que en esta entrevista no ha habido ninguna concesión a los prejuicios, al ocultamiento de la verdad ni a los astutos mecanismos de un final sorprendente, aquí donde la vida fue clavada en un papel.

***
Esta entrevista fue realizada entre los meses de julio y septiembre de 2012.
ALGUNAS OBRAS DE EDUARDO SANGUINETTI
Obra literaria y ensayística: Escuchad buena gente (1980), Actividad voluntaria de la naturaleza (1983), Alter Ego (1984, prologado por Lawrence Durrell), Morbi Dei (1985, prologado por Oscar Hermes Villordo), Per Se (1988), Balada de la vieja nueva ola para héroes solitarios (1992), El pedestal vacío (1994 / sound-land art-performance con música de Ensamble, Mono Fontana, Alejandro De Raco y Sanguinetti), CuCu - DoDo (Final en forma ordenada) (2000), Big Relato (2007, prologado por Adolfo Bioy Casares).
Obra performativa, audiovisual, musical e instalaciones artísticas:  «Solum I» (1979 / land art-performance con música de Eno y Sanguinetti), «La Basura, los Perros y el Cemento» (1980 / pieza de teatro con música de Prodan y Sanguinetti), «El Fracaso del Éxito» (1981 / performance realizada junto a la artista argentina Marta Minujín con música de Wakeman y Sanguinetti), «Solum II» (1982 / land art-performance con música de Oldfield, Glass y Sanguinetti), «Solum (Imagen y sonido de la nueva tierra)» (1982 / ópera con música de Carlos Cutaia, Ricardo Lew, Fat Fernández, Osvaldo Fatorusso, Hugo Pierre y Sanguinetti), «Solum III (Lo que vendrá)» (1984 / sound-land art-performance con música de Glass y Sanguinetti), «La Ilusión mientras dura es una realidad por derecho propio» (1985 / diálogo performativo entre Facundo Cabral y Sanguinetti), «Solum IV ( Cadenza )» (1986), «Solum V (El Color)» (1987 / sound-land art-performance con música de Eno y Sanguinetti), «Rekiem» (1988), «Réquiem Post- Urbano» (1988 / ópera con la actuación de Sergio Mulet y Carlos Regazzoni), «Posibles Imágenes – Posibles Sensaciones» (1991 / sound-land art-performance con música de Dead can Dance), «Art in la Pampa» (1991 / instalación de land art-performance con música de Julia Elena Dávalos, Domingo Cura y Sanguinetti), «Luminata Alterna-Solum X» (1991 / instalación de land art con el artista alemán Wolfgang Wendker), «El Pedestal Vacío» (1994 / sound-land art-performance con música de Ensamble, Mono Fontana, Alejandro De Raco y Sanguinetti), «Manifesto» (1996), «La Extranjera» (1998 y 2007 / obra teatral con guión y música de Sanguinetti y con la participación del cantante Javier Domínguez “el Cardenal”, la actriz Belén Blanco, la violonchelista Eftalí Ndreu, el percusionista Arturo Blas y el guitarrista Ariel Argañaraz), «Identi-kit: Reportaje a la Tierra» (2011 / instalación fotográfica con música de Sanguinetti) e «Identi-kit II - landscape » (2012 / sound art-performance minimalista con música de Sanguinetti al piano y Fernando Laub a la percusión y con la participación de Kaneshi como cámara).
Obra cinematográfica: Como realizador, destacan sus filmes Solum (Imagen y sonido de la nueva tierra) (el primero proyectado en la televisión argentina en democracia el 10 de diciembre de 1983 dentro del ciclo «Función privada», conducido por Carlos Morelli), Camino a Hamburgo (1988), Exit (1993) y C'est tout (2011). Como actor, sobresale su participación en la película de Narcisa Hirsch titulada La pasión según San Juan ,estrenada en 1993.
Distinciones y premios internacionales:
Es miembro de la World Literary Academy (Cambridge), Director General del International Biographical Centre (Cambridge), Doctor Honoris Causa por la International University Foundation (Missouri, Estados Unidos) y Asesor Honorario del American Biographical Insitute (Carolina del Norte, Estados Unidos). Asimismo, fue seleccionado en dos ocasiones para el otorgamiento de la Beca Guggenheim Foundation (Nueva York, Estados Unidos), galardonado con el premio «Biographee of the Year Award» por el Historical Preservation of America en 1986 (distinción otorgada por la serie de land art-performances «Solum») y nominado por el International Biographical Centre (Cambridge) como «The Man of the Year» en 2004.
Acciones políticas y sociales: En 1995, fundó el Movimiento Solum-Tierra, de corte netamente ecológico, para salvaguardar el planeta. En las elecciones de 1996 a la alcaldía de Buenos Aires, movilizó a la ciudadanía, en una campaña sin precedentes, a través de la consigna «Vótese a sí mismo». En diciembre de 2011, en el Parque Rodó de Montevideo, proclamó sus manifiestos «Indignados de la Cruz del Sur» e «Indignados contra el neoliberalismo». En junio de 2012, en uno de sus artículos publicados en el diario La República de Uruguay, propuso a José Mujica, presidente de Uruguay, como posible candidato al Premio Nobel de la Paz.
Actividad relacionada con la prensa:
Fue columnista y editorialista de periódicos argentinos como Perfil , Tiempo Argentino y del alemán Kultur Cronic . Fundó y dirigió la revista mensual La Extranjera (1997-2000), declarada de interés nacional por Presidencia de la Nación Argentina y donde escribieron, en calidad de columnistas, Ricardo Becher, Jean Baudrillard, Carlos Espartaco o Eduardo Gudiño Kieffer, entre otros. En la actualidad, es articulista en temas de cultura, política internacional, ecología y comunicaciones del diario uruguayo La República y colabora asiduamente con la revista internacional Contemporary Literary Horizon .
Bibliografía sobre Eduardo Sanguinetti:
  Carlos Espartaco: Eduardo Sanguinetti: La experiencia de los límites , Ediciones de Arte Gaglianone, Buenos Aires, 1989 / Peter Golding: Sanguinetti: Another World , Melpink Press, Londres, 1990 / Eduardo Sanguinetti: Historiografía de una estrategia estética en la crítica y los medios (1979-1991) , prólogo y recopilación de Narcisa Hirsch, Ediciones Griffe Comunicación Visual, Buenos Aires, 1991.
EDUARDO SANGUINETTI VISTO POR OTROS AUTORES
«Con Sanguinetti todo es posible, es un ser mágico» (Oscar Hermes Villordo).
«Eduardo Sanguinetti, artista y filósofo argentino, cuyo nombre debe ser asociado a las tendencias ecológicas y conceptuales, resucita a un mismo tiempo la imagen y el acontecimiento, como precursor en Latino América del minimalismo, el land art y la performance , como modelo generador de acciones en la tradición del paisaje y la conservación de la tierra» (Jean Baudrillard).
«Este coloso del arte que parece un águila puso una piedra en su honda y le dio al arte en la mitad de la frente» (Carlos Espartaco).
«Eduardo Sanguinetti, artista de vocación, poeta del alma, filósofo catedrático y escritor prohibido» (Silvia Hopenhayn).

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